El lobo marino de las Galápagos es endémico del archipiélago y totalmente carente de miedo al ser humano, lo que lo convierte posiblemente en el encuentro con un pinnípedo más juguetón del planeta. Los juveniles se acercan habitualmente a los snorkelistas para mordisquear las aletas, girar alrededor de los buceadores y hacer acrobacias submarinas. Los mejores sitios: La Lobería en San Cristóbal (la colonia principal a un paso del pueblo), Gardner Bay en Española, Champion Islet frente a Floreana y la isla Rábida. Los cruceros liveaboard son la única forma de acceder a las islas del norte y oeste, donde los encuentros son más salvajes.